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Motivo de consulta

Dolor lumbar y cervical

Qué señales del dolor de espalda o de cuello conviene que evalúe un profesional, cuáles no admiten espera y qué esperar de una primera consulta.

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Cuándo no esperar

Si reconoces alguna de estas situaciones, acude a un servicio de urgencias en vez de esperar una cita. Esta lista no recoge todas las situaciones posibles: ante cualquier síntoma que aparezca de forma brusca o que te alarme, acude a urgencias.

  • Pérdida de fuerza que progresa en un brazo o una pierna.
  • Dificultad para orinar —no poder hacerlo, o dejar de notar la necesidad— o para controlar la orina o las deposiciones.
  • Adormecimiento en la zona de la entrepierna.
  • Fiebre acompañando al dolor.
  • Dolor que aparece tras un golpe fuerte o una caída.
  • Aparición brusca de asimetría en la cara, pérdida de fuerza en un brazo o una pierna, dificultad para hablar, pérdida de visión o dolor de cabeza intenso y repentino, sobre todo si el dolor de cuello empezó tras un golpe o una manipulación.

¿Qué es?

Con «dolor lumbar» y «dolor cervical» nos referimos a la molestia que aparece en la parte baja de la espalda o en el cuello. Son dos de los motivos más frecuentes por los que alguien pide una consulta de fisioterapia, y también dos de los que más dudas generan: cuesta saber si conviene esperar o si conviene que alguien lo revise.

La mayoría de los episodios sin causa grave van remitiendo por sí mismos. Eso no significa que haya que aguantar: significa que la ausencia de mejoría, más que el dolor puntual, es lo que orienta la decisión de consultar.

El origen rara vez es una sola cosa. La postura mantenida, la carga a la que sometes la zona, el descanso, el nivel de actividad y episodios anteriores suelen intervenir a la vez. Por eso dos personas con «el mismo» dolor lumbar pueden necesitar planes distintos.

Qué esperar de una evaluación

Una primera consulta no empieza por el tratamiento, sino por entender qué está pasando: desde cuándo, qué lo agrava, qué lo alivia, cómo se mueven tu columna y tus caderas o tus hombros, y qué actividades te está impidiendo hacer.

De ahí sale un plan con objetivos concretos, que se revisa a medida que avanzas. Ese plan es individual: lo que le sirvió a otra persona puede no servirte a ti, porque la causa y el contexto rara vez son los mismos.

Si en la evaluación aparece algo que corresponde a otro profesional, se te dice y se te orienta hacia dónde acudir.

Señales para consultar

  • El dolor no mejora nada después de varias semanas, o empeora de forma sostenida.
  • Se irradia hacia el brazo o hacia la pierna, sobre todo si baja del codo o de la rodilla.
  • Aparece hormigueo, adormecimiento o sensación de debilidad en un brazo o una pierna.
  • Te despierta por la noche o no cede al cambiar de postura.
  • Es la tercera o cuarta vez que te ocurre en poco tiempo.
  • Ha limitado tu actividad diaria: trabajar, dormir, conducir, cargar peso.

Cómo lo abordamos

Preguntas frecuentes

¿Necesito una resonancia antes de la primera consulta?+

No hace falta traerla para que te evalúen. Si ya tienes estudios de imagen, tráelos: aportan contexto. Si no los tienes, la evaluación empieza por la historia y la exploración, y desde ahí se decide si hace falta algo más.

¿Tengo que dejar de moverme mientras me duele?+

El reposo prolongado no suele ser la mejor respuesta, pero cuánta actividad conviene mantener y cuál depende de tu caso. Es una de las cosas que se define en la evaluación, no algo que se pueda responder igual para todos.

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